• Isabel Ruiz E.

DIGITOANÁLISIS, EL ARTE DE DESCUBRIR HABILIDADES Y COMPETENCIAS

Actualizado: jul 16

Gonzalo es jefe de RRHH de una empresa con la que colaboro desde hace varios años. El pasado otoño, a raíz del pedido que hizo uno de sus clientes más estratégicos, contrató mis servicios para abordar un reto significativo: Gonzalo me pedía ayuda para seleccionar un candidato con las competencias necesarias para liderar un equipo multidisciplinar de cinco personas cuya misión sería el desarrollo, en un tiempo de ejecución muy reducido, de un proyecto tecnológico de última generación y con elevados estándares de calidad. Además del talento individual de cada miembro del equipo, el éxito del proyecto dependía, en mayor medida, de la capacidad del nuevo líder para mantener un espíritu de colaboración e innovación y, sobre todo, de implicación y ambiente positivo.

Antes de proceder a la recomendación, solicité a Gonzalo, previa autorización individual, las huellas palmo-dactilares de los miembros del equipo. El análisis concluyó que estas cinco personas encajaban en las siguientes tipologías:

  • Grupo 1–Elíptico: poco expresivo e introvertido, riguroso, algo cauto y con habilidades negociadoras.

  • Grupo 2–Arco: resuelto, sereno pero exigente, intuitivo, sociable, reflexivo, analítico y concreto, muy participativo y sabe escuchar.

  • Grupo 2–Pino: dinámico, sobrio, activo, con una gran capacidad de acción y percepción.

  • Grupo 2/3–Crestas/Estándar: intuitivo, sociable, analítico, reflexivo y exigente.

  • Grupo 3–Alto–NIT (núcleo de identidad y trayectoria): recto, gran capacidad de trabajo y acción, exigente, profundo, sobrio y con capacidad para integrar diferentes enfoques en un mismo proyecto.

El equipo, a tenor de las conclusiones extraídas del Digitoanálisis, tenía todos los componentes para responder al reto planteado, tanto en lo relativo a las competencias hard (talento y aptitudes) como en lo relativo a las competencias soft (conducta, actitudes, aspectos relacionales, etc). Sin embargo, dado el predominio de personas exigentes y rigurosas en el grupo, y dado el elevado nivel de estrés asociado al proyecto, detecté un riesgo potencial elevado de conflicto, y, por tanto, de fracaso, que podía evitarse con la selección de una persona con gran capacidad conciliadora y de gestión de las tensiones.

Según los digitotipos establecidos por el profesor Cerdá, las personas que mejor encarnan estas competencias son las que pertenecen al Grupo 1-Circular que se caracterizan por su elevado nivel de empatía, dinamismo, gran capacidad de liderazgo e innovación. De los cuatro candidatos finalistas que me presentó Gonzalo para analizar, solo había uno que encajaba en esta tipología y fue, finalmente, el que se seleccionó.

El proyecto se presentó en el plazo y las condiciones establecidas y, como consecuencia, el cliente ha ampliado el número de contratos con la empresa y ha solicitado una dedicación a tiempo completo de este equipo. Actualmente, este grupo de “alto rendimiento” sigue liderado por el candidato que recomendé y ha ampliado a siete personas su composición. Gonzalo solicitó mi colaboración para seleccionar los dos nuevos miembros del equipo con el fin de mantener el elevado nivel de desempeño y el gran ambiente de trabajo.